
«Ciencia que no se comunica, ciencia que no existe«, es una frase común y un expresión recurrente en el sector biotech y en el mundo de los avances médicos.
Las biotech españolas necesitan un gabinete de prensa especializado. Analizamos seis frentes, con casos reales, y los musts de comunicación que toda compañía del sector debería cumplir.
La investigación biomédica española juega en primera división. Nuestros hospitales encabezan ensayos clínicos en Europa, universidades y centros de investigación alumbran nuevas spin-offs cada año y la inversión especializada en ciencias de la vida ya no es una rareza. Firmas como Ysios Capital, Asabys Partners, Invivo Partners, Columbus Venture Partners, Inveready, Alta Life Sciences y Nina Capital han demostrado que en España se pueden crear, financiar y hacer crecer compañías biotech, y que el capital internacional está dispuesto a acompañarlas.
Sin embargo, muchas de estas empresas tienen un punto débil: la comunicación. Se suele dejar para más adelante, cuando haya algo que contar. En un negocio que depende de la confianza de inversores, socios, reguladores y pacientes, ese retraso tiene un coste.
Financiación: la expectativa también se comunica
Una biotech puede pasar diez años sin facturar. Lo que vende mientras tanto es una promesa científica, y una promesa solo atrae capital si quien debe financiarla la conoce y la entiende.
Caso real: SpliceBio. En 2025, la compañía barcelonesa protagonizó una de las mayores rondas Serie B que ha visto la biotech española, con fondos internacionales de referencia. Detrás de un anuncio así hay meses de trabajo: un mensaje científico comprensible, un calendario pactado con los inversores y presencia en los medios que siguen los fondos.
Cuando una startup sale a buscar su primera ronda, compite con cientos de proyectos europeos por el tiempo de los mismos analistas. Llegar con un historial de apariciones en prensa, artículos de opinión y participación en foros del sector facilita cada reunión.
Musts de este frente:
- Explicar la ciencia en tres idiomas. El del inversor, el del periodista y el del paciente. Una tecnología que no se puede resumir en dos minutos sin tecnicismos tiene un problema de mensaje, no de audiencia.
- Planificar la visibilidad antes de la ronda. El inversor que busca la empresa en Google debe encontrar trayectoria, y esa trayectoria no se fabrica en la semana del cierre.
- Estar en los medios financieros. Los fondos leen prensa económica y medios de capital riesgo. Hablar solo en clave sanitaria es renunciar a quien decide si la compañía sobrevive.
Regulación: la línea entre informar y promocionar
Pocos sectores pagan tan caro un error de comunicación. En España no se pueden anunciar al público medicamentos de prescripción, los datos clínicos exigen rigor y las cotizadas responden ante la CNMV por cualquier información privilegiada que se difunda mal.
Caso real: PharmaMar. En 2020, sus comunicaciones sobre plitidepsina (Aplidin) como posible tratamiento frente a la COVID-19 provocaron grandes vaivenes bursátiles y una atención mediática sin precedentes para la compañía. Cada comunicado afectaba a la cotización y a las esperanzas de miles de personas.
Comunicar resultados preliminares obliga a medir cada palabra: contar el avance sin vender curas ni invitar al reproche del regulador. Esa frontera la conoce bien un equipo que combina oficio periodístico y formación jurídica.
Musts de este frente:
- Filtro legal previo. Ningún comunicado debe salir sin revisión regulatoria. Un titular mal calibrado puede costar más que toda la estrategia de comunicación.
- Política de resultados definida de antemano. Decidir qué se publica, cuándo y cómo antes de conocer el dato, sea bueno o malo. La transparencia ante un ensayo fallido es una inversión en credibilidad.
Crisis: las primeras horas deciden
En ciencias de la vida, una crisis reputacional puede pasar de rumor a titular en una mañana.
Caso real: Grifols. En enero de 2024, un informe del bajista Gotham City Research llevó a la compañía a perder en torno a una cuarta parte de su valor en bolsa en una única jornada. La respuesta se jugó en dos tableros a la vez, el financiero y el mediático, donde hasta los silencios se leían como mensajes.
Una biotech pequeña no necesita un ataque bajista para tener una crisis. Basta con un ensayo que no cumple su objetivo principal, un efecto adverso grave, un choque entre fundadores, una ronda que no se cierra o una filtración inoportuna. Además, el daño ya no caduca: lo negativo permanece en los buscadores durante años.
Musts de este frente:
- Protocolo de crisis por escrito y practicado. Portavoz, cadena de validación, plazos y canales definidos de antemano. Improvisar en plena crisis es llegar tarde.
- Control de la huella digital. Los resultados de búsqueda sobre la empresa y sus fundadores son la carta de presentación ante inversores, socios y candidatos. Hay que vigilarlos de forma continua.
Marca: convertir la ciencia en relato
Caso real: Hipra. La compañía de Amer (Girona), conocida hasta entonces por la salud animal, logró en 2023 que la Agencia Europea del Medicamento autorizara Bimervax, su vacuna contra la COVID-19. Pasó a encarnar la capacidad industrial española, una posición que se construye con relación constante con los medios, coherencia de mensaje y portavoces bien preparados.
Cualquier biotech tiene material para un buen relato: la investigadora que dejó el laboratorio público para emprender, la enfermedad minoritaria que nadie quería abordar, el hospital que apostó por un ensayo pionero. Bien contadas, estas historias convierten a una compañía anónima en un referente.
Musts de este frente:
- Portavoces entrenados. Un gran científico no siempre es un buen portavoz. La formación en medios prepara para las preguntas incómodas sobre plazos o precios y evita promesas que la ciencia aún no puede cumplir.
- Presencia sostenida. Los hitos científicos se espacian en el tiempo. Entre uno y otro, la tribuna de opinión, la divulgación y los foros sectoriales mantienen viva la conversación.
Talento y alianzas: la reputación también recluta
Los perfiles científicos senior escasean y se los disputan las grandes farmacéuticas y las biotech de Boston, Londres o Basilea. La imagen como empleador pesa en esa decisión tanto como la oferta económica.
Con los socios industriales sucede lo mismo. Los acuerdos de licencia con la gran industria, cada vez más habituales en España, suelen nacer de una visibilidad constante en congresos, revistas científicas y medios especializados internacionales.
Must de este frente:
- Pensar en internacional desde el inicio. Capital, socios y talento se mueven a escala global. Limitarse a la prensa española deja a la compañía fuera del radar justo cuando empieza a escalar.
Spin-offs: alinear a la empresa y a su institución
Muchas biotech españolas nacen en universidades, hospitales y centros como el VHIO, el IRB Barcelona o el CNIO.
Caso real: Peptomyc. Surgida del Vall d’Hebron Instituto de Oncología, llevó a ensayo clínico en humanos un fármaco que inhibe MYC, una diana que durante décadas se consideró inabordable. Un hito de enorme potencial comunicativo que obligó a coordinar a empresa, institución de origen, investigadores e inversores.
Must de este frente:
- Relato compartido con la institución de origen. En una spin-off, el centro que la vio nacer también es dueño de la historia. Pactar mensajes y calendario evita fricciones y amplifica cada anuncio.
Professional Newco, comunicación especializada para biotech
Professional Newco es un gabinete de prensa y agencia de comunicación con sede en Barcelona y más de 25 años de relación con los medios. Trabaja por verticales sectoriales: biotecnología, capital riesgo, abogacía, auditoría, propiedad industrial y detectives.
Esa estructura responde a lo que necesita una biotech: hablar con la prensa de salud, pero también con los inversores, comunicar con rigor jurídico, proteger su relato y estar preparada para crisis que pueden acabar en los tribunales. Professional Newco conoce esos mundos desde dentro y acompaña a la compañía en todas sus fases:
- Lanzamiento y posicionamiento: relato corporativo, mensajes clave y presentación pública.
- Rondas e hitos clínicos: anuncios coordinados con inversores y validados jurídicamente.
- Portavoces y crisis: formación en medios y protocolos preparados antes de necesitarlos.
- Reputación digital: seguimiento y protección de lo que muestran los buscadores.
En biotecnología, tener buena ciencia es imprescindible, pero no basta. Llega a los pacientes la ciencia que consigue financiación, aliados y confianza, y para eso hay que saber comunicarla
Servicios de Comunicación y Prensa Para el Sector Bio
Hablemos: Teléfono: +34 606 960 782 – professional.newco@professional-es.com
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Artículo publicado en Biotech-Spain.com – «Ciencia que no se cuenta, ciencia que no existe«
